" Porqué los cabrones ríen y los honrados padecen, Porqué no puedo ser libre si no hago daño a nadie"

martes, 4 de mayo de 2010

Porqué tienen más suerte quienes lo la merecen


Esta historia que quiero contaros hoy la escribí un día que necesitaba desahogarme sobre un tema del que necesito expresarme y un tema del que me preocupa y que en parte hace que lo sufra por mí mismo.


Hablo sobre mi rechazo a quienes cuentan con todo lo que quieren en su vida sin merecerlo, Quienes tienen cada día el pan sobre su mesa sin haberselo ganado, a aquellas personas que siendo insesibles y no teniendo corazón disfrutan del amor.


Nunca podré entender porque la persona que es honrada y que siempre va por el camino de la justicia y la legalidad, no tiene la misma suerte que esos cabrones. ¿Qué injusto verdad? y que cruel... No sabes que hacer ni que sentir si rabia, tristeza, indignación o impotencia...


Creo en esa justicia divina que dice que cada uno acaba en su lugar, pero cuando llega esa suerte a veces ya es tarde y ya como que no te apatece, no quieres ser seg undo plato. Es algo humillante que primero disfrute un cabrón y luego ya de último recurso el honrado.

A veces pienso si ser buena persona en esta vida es lo correcto o es ser más bien tonto. Espero econtrar muy pronto la respuesta y espero que alguién me ayude a encontrarla.





Una desdichada Historia de amor:

Un hombre fue testigo de cómo el amor es ciego y de ver como los enamorados solo lo ven todo de color de rosa.

Conocía a una amiga, ella tenía novio y siempre le decía a su amigo que era feliz junto a su novio. Hasta que un día la chica llego llorando a casa de su amigo a causa de un problema que había tenido con su novio. Este la había humillado en público solo para vacilar con los colegas ya que estos habían empezado a humillar a la chica.

Roberto que así se llamaba el hombre, amigo de Paula, que era chica, la estuvo consolando como pudo, le hizo reír, le hizo que por ese momento Paula olvidase el mal trago que había pasado y cambiase ese mal recuerdo por el disfrute de ese momento junto a su amigo Roberto. Al cabo del rato dejo las lagrimas a un lado para dar paso al coraje por lo que su novio había hecho aquella tarde con ella. Empezó a valorarse y a ser orgullosa consigo misma. Pero cuando ya iba conduciendo en su coche de vuelta a casa, todo ese orgullo y todo ese amor propio se desvaneció y volvió a dar paso a las lágrimas y al dolor. Se le olvidaron los consejos que horas antes les dio su amigo Roberto.

Al día siguiente Hablando por el Messenger, le preguntó Roberto como estaba, y ella le respondió que ya bien. Luego le dijo que se había reconciliado con su novio que él se disculpó con ella y ella no pudo resistir la tentación de perdonarlo. A Roberto le pareció bien, mientras ella estuviera bien, era lo que importaba al fin y al cabo.

Al cabo de los días ella Regresó a casa de Roberto llorando de nuevo. Esta vez fue porque le dio una bofetada mientras discutían por celos a causa de un amigo de Paula. Roberto volvió a consolarla, volvieron a acabar riendo y volvió a llegar el momento de despedirse y en el que Paula debía regresar a casa. Mientras conducía recordaba lo bien que se lo había pasado con Roberto y también pensaba en todo en lo que la estaba ayudando y lo agradecida que estaba con su amigo. Llegó a casa se dio una ducha, cenó, se puso el pijama y vio la televisión un rato antes de acostarse. Pero esa noche Paula no pudo dormir plácidamente porque empezó a recordar de nuevo aquella bofetada de su novio y de nuevo comenzó a llorar.

Al día siguiente, el novio de Paula, se presentó en su casa, con cara avergonzada, cabizbajo, y con un leve hilo de voz… dijo perdón. A Paula le costó aceptar ese perdón porque le había dolido mucho emocionalmente aquella bofetada y aun se sentía muy resentida por aquello, él se echó a llorar sobre el pecho de Paula y al cabos de unos minutos ella ya lo había perdonado. Esa noche acabaron cenando juntos en una cena romántica y todo aquel mal trago quedó olvidado en un instante.

Hablando con Roberto le contaba entusiasmada lo ocurrido, el perdón de su novio, la cena y lo bien que se lo pasaron. Roberto se alegró por ella y por él, porque todo se había solucionado pero una parte de Roberto le decía que no debía de alegrarse. Había algo que no le gustaba y temía por el futuro de su amiga mientras estuviese con su novio.

Continuaba la buena racha entre Paula y su novio, Roberto se alegró mucho por su amiga ya que veía que su novio había cambiado de verdad y que nunca más le haría daño a Paula. Aunque tenía la sensación de que su amiga lo había abandonado un poco. Él lo entendía en parte, ahora que podía disfrutar de la relación con su pareja era lo que hacía y lo veía muy bien.

Pasaba el tiempo y comenzaba a echar de menos a Paula porque cada vez se ausentaba más de la vida de Roberto. Él suponía que estaría muy bien porque si lo estuviese pasando mal ya estaría llorando en su casa de nuevo.

Cuando Roberto ya se acostumbró a la ausencia de Paula, se presentó de nuevo en su casa, esta vez con una cara muy triste como si no tuviese fuerzas para llorar, no quería ni hablar. Roberto antes de decir ninguna palabra le dio un fuerte abrazo de consuelo y ella rompió a llorar.

Roberto la invitó a sentarse, le trajo un vaso de agua y se sentó junto a ella rodeando sus hombros con el brazo de su amigo. Ella dijo que mientras estaba haciendo un botellón con su novio, este bebió más de la cuenta y empezó a discutir con ella. A Paula le dolieron mucho las palabras de “puta” y “zorra” pero lo que más le dolió fue que la empujase y la estrellase contra una pared con fría crueldad. Roberto sintió mucha pena por su amiga y a la vez muchísima rabia por su novio, si es que se le podía llamar de esa manera. Él solo le pudo dar un consejo y fue que cortase con su novio. Porque Paula privarse de ser feliz teniendo ella el poder sobre su vida para tomar esa decisión de poner fin a su desdichada infelicidad para dar paso a su tan merecida felicidad. Paula en agradecimiento le entregó a Roberto un colgante al que ella le tenía mucho aprecio, era un corazón de plata que le regaló su madre cuando Paula tenía un año.

Ella salió muy contenta de casa de su amigo de nuevo gracias a Roberto se había recuperado de todo aquello ocurrido con su novio. Quedó tan animada que pensó, para que estar enfadada con su novio, y quiso perdonarlo. Al día siguiente quedaron para hablar, él de nuevo se disculpó con ella y tomó como excusa que había bebido mucho y no era responsable de sus actos y acabaron liándose como dos enamorados que eran, al atardecer de aquel parque.

Cuando Roberto se enteró de la reconciliación de Paula con su novio, quedó muy decepcionado y a la vez sintió miedo por Paula, porque confiaba en que su novio no había cambiado y que volvería a recaer otro día. Paula insistió en que su novio era otra persona y en que nunca más le volvería a hacer daño. Roberto sintió que no pudo insistir más y dejó que pasase el tiempo. Entre Paula y su novio todo iba como la seda, hasta un día se presentó en su casa con un ramo de rosas y un peluche de una vaquita con un corazón que decía “Te Quiero”. Estaban en su mejor momento, ilusionados por un futuro siempre juntos, contentos por todo ese tiempo que estaba durando aquella buena racha.

Y de nuevo Paula volvió a ausentarse de la vida de Roberto. Él que ya la conocía sabía que todo iba bien entre ellos y con eso se conformaba. Aunque con lo que no se conformaba era con todo lo que la echaba de menos cada día la extrañaba más y cada día que Roberto pasaba sin su amiga la quería más. Recordaba a cada instante aquel abrazo que le dio para volver a sentir la misma sensación de nuevo, y apretaba contra su pecho el colgante del corazón.

Roberto estaba seguro de que desgraciadamente la ausencia de Paula de nuevo llegaría a su fin y que de nuevo llegaría llorando a casa de Roberto por algo más que le habría hecho su “encantador” novio. Pero este era el periodo de ausencia más largo que Roberto había tenido con Paula.

Un día paseando por la calle se fijó que el nombre de Paula aparecía en la portada de un periódico. Hacía referencia a un juicio contra un asesinato. Roberto se quedó extrañado y compró aquel periódico para leer con más detalle. Aunque más que extrañado su rostro cambió desde una expresión de sorpresa a otra expresión de dolor que se le desencajó al instante. Pudo Observar que aquel juicio se iba a celebrar a causa del asesinato de su amiga Paula a manos de su novio.

Su mente quedó en blanco tantos pensamientos que le vinieron al mismo tiempo, hicieron que su mente se bloquease y se sumergiese en el silencio y el dolor intentando asimilar tal dolorosa noticia. Esa misma tarde fue al cementerio y encontró la tumba de Paula. Arrodillado, con su cara bañada en lágrimas, sintiendo dolor, rabia e impotencia a la vez, de su boca y de sus pocas fuertes salieron unas últimas palabras para Paula "nunca pude demostrarte cuanto te amé, nunca pude hacer que fueses feliz en el amor, pero ahora sabes que te amo"

Cuando llego a su casa se conectó en el Tuenti esperando tener consuelo de sus amigos en aquellos momentos que tanto lo necesitaba. Primero vio un mensaje privado que tenía era de Paula y lo había escrito hacía una semana. En aquel mensaje decía:
Roberto desde q n estamos ahra mas separaos kero q sepas q t exo muxo de menos y gracias a ello m dao cuenta de q aunke aun siga cn mi novio pero siento algo x ti m gustaria kedar cntigo y dcirtelo en persona pero últimamente ste esta muy pesao y no me dja ni ir a cagar sola jeje

Spero q algun dia el dstino ns junte para siempre y podamos ser felices juntitos solo tu y yo weno te djo llaman a la puerta creo q es el
Te amo







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