" Porqué los cabrones ríen y los honrados padecen, Porqué no puedo ser libre si no hago daño a nadie"

lunes, 1 de noviembre de 2010

A todos nos llega nuestra hora de ser felices

Parece que al hablar de la felicidad nos imaginamos la típica imagen de la cenicienta donde ella acaba con su príncipe y son felices para siempre. Pero luego decimos... es cosa de los cuentos de hadas de walt Disney y no existen en la realidad. ¿Quién nos han inculcado ese negativismo? ¿lo que vemos por la calle?, ¿nuestra propia vida de la que no estamos agusto? y ¿unos cánones de una sociedad que se basa en unas normas cerradas?como las modas.

Es que parece que la moda hoy día es pensar en disfrutar de la vida con la venda puesta. Buscando parejas para puro placer y no pensar en tener un futuro con esa pareja. Y pensar otra cosa que no sea esa es asumir que te van a decir rar@ porque no te pareces a los demás.

Porque no existirán mentes fuertes que defiendan a capa y espada sus principios. Los que dicen yo pienso como pienso y soy como soy y a quien no le guste ajo y agua. Yo al menos me siento orgulloso de ser "raro" y no dejarme guiar por esta sociedad corrompida. También creo que los cuentos de Disney se pueden hacer realidad en la vida real y que la fe y el saber ser pacientes es fundamental para que nuestros sueños se hagan realidad. Hoy os contaré la historia de una chica que quiere huir de las redes de la sociedad para ser feliz a su manera.

Estaba como cada día sentada frente al ordenador matando el tiempo. hablando con sus amigos y contandoles su deseo. Deseo que ansiaba tanto y que veía que nunca llegaba. Ella pensaba en su futuro quería ver como comenzaba a hacer su vida. Para ello primero debía encontrar su media naranja, pero se agobiaba al ver que pasaban los días y ningún chico se acercaba a ella para hacerle conocer el amor.

Tenía tanto amor que dar y lo tenía guardado como quién guarda su más valiosa joya en su baúl. Ese amor era como alguien que llamaba a la puerta pero esta estaba atrancada y no podía abrirse. Que deseperación ¿verdad? llaman a tu casa quieres abrir y no puedes. Pues una sensación parecida sentía esta chica. Era su amor el que llamaba para salir de su corazon y entrar en su vida. Pero la puerta que se debía abrir en su corazón no podía abrir. Porque detrás de esa puerta no había ningún chico que recibiese la llegada de ese amor.

Cuando sus esperanzas estaba prácticamente desvanecidas, alguien apareció a su lado para recibir a ese amor que aún seguía incansable llamando a la puerta. Ella llena de satisfación y una alegría que inundaba todo su ser, fue a abrir y la puerta abrió. Esta se había arreglado gracias a que tenía la pieza que le faltaba, pieza que era su chico.

Pero esa satisfación fue poca comparada con la que sentía cuando con el poco tiempo iba viendo como su sueño se hacía realidad. Como ella quería en su vida, se fue a vivir con su novio, se acabaron casando y siempre estuvieron juntos.

Pero se le había que sumar otra satisfación que más bien era una sensación de gusto. La sensación que producía el amor al salir de su corazón. Cada flujo de amor que fluía se manisfetaba con una sonrisa llena de alegría.

No hemos hablado de como se sentía él. Él se sentía como el rey del mundo. Incredúlo al ver que se podía dar tanto amor y con una felicidad que era dificil de creer.

Estaban hechos el uno para el otro y la suerte los bañó un buen día. Quién le diría a ella cual sería su futuro aquel día que estaba sentada frente al ordenador esperando sin esperanzas a su media naranja...

Por ti Laura.

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