" Porqué los cabrones ríen y los honrados padecen, Porqué no puedo ser libre si no hago daño a nadie"

sábado, 7 de julio de 2012

Aquel romántico que llegó a odiar al amor (2ª parte)

Él tuvo que marchar un mes a Lebrija en la provincia de Sevilla, y con ese viaje quedaban atrás las esperanzas de verla en la fecha prevista. El plan de aquella noche en el que él le pediría que volvieran quedó esparcido en aquellos doscientos kilómetros que le separaban.
Para regresar un fin de semana a Córdoba, renunció a lo que más apreciaba en aquel momento, su pelo largo. Su madre le pagaría el billete de tren si se cortaba el pelo. Nunca antes lo había conseguido pero el amor lo puede todo, sin pensarlo dos veces no es que se lo cortara se rapó al dos.
Todo estaba listo la llamó ella le dijo que quedarían y vio que nada podía torcer ese plan. Pero ya en Córdoba, cuando le preguntó a que hora quedarían, ella dijo que prefería irse con unos amigos que la habían invitado al chalet de uno de ellos y disfrutar de una noche de fiesta y piscina.
Él como el soldado que regresa derrotado en su batalla, regresó a Lebrija. Ya no tenía nada que hacer allí, sus esperanzas se habían desvanecido y ese vacío lo ocupaba ahora el dolor de la tristeza.
No podía olvidarla y eso era lo más duro... Por las noches cuando los demás dormían, él subía a la azotea a escuchar música, quizás esta su única amiga que lo acompañaba en ese amargo momento. Quería encontrar esa canción, esa balada triste que lo comprendiese. Lloraba sin lágrimas.
Durante unas semanas no pudo evitar seguir dándole toques al móvil, enviandole SMS... Pero ella no respondía. A pesar de todo aún la quería con toda su alma. Su paciencia tenía un límite y ese interés por ella se desvaneció.
Ahora quedaba salir adelante. Nunca le faltó el apoyo de sus amigos y en especial el de Fran y su novia Irene que siempre estuvieron a su lado. Demostraron ser dos amigos que sufrían con él y que su problema lo hacían suyo. Él era cosciente de la carga que le estaba causando a sus amigos quería de dejar hacerles sufrir y se sentía culpable por ello. Sabía que la solución era salir adelante pero ¿cómo?
11 de Octubre, vio que ella tenía novio y desde hace no mucho tiempo. Él de manera inocente, le dio la enhorabuena por ello. Sentía un poco de celos, pero no era eso lo que quería transmitirle.
Ella se lo tomó a mal y le dijo "¿pero tú de que coño vas?"
Fue la gota que colmó el vaso y no pudo aguantar tanta rabia acumulada durante tantos meses. La burbuja estalló. Lo soltó todo, no tuvo reparo en decirle las cosas claras y hacerle saber todo el daño que le había hecho. Él tonto enamorado se había convertido en una bestia cegado ahora por la furia. Ella mientras tanto respondía como la furia gemela.
No hay mal que por bien no venga, y aquel arrebato de echar fuera aquello que lo estaba consumiendo por dentro, hizo posible que se sentiera aliviado. Fue como la llave que debía encontrar para abrir la puerta de salida.
Ahora se sentía incómodo por la forma que le había hablado y ambos se disculparon, aunque nunca él desmintió todo lo que le había dicho.
Ahora sí podía salir adelante y veía su camino libre. En su querida soledad meditaba, aprendía de lo sucedido y le ayudó a madurar. Pero su mayor ayuda fue escuchar las canciones del nuevo disco del Barrio, Duermevela. Gracias a aquellas historias que la música le transmitía pudo encontrar su propia filosofía. Como decía su amigo Fran había nacido "el nuevo yo"
Él y ella volvieron a verse y comenzarón desde cero una nueva etapa de su amistad. Él se había desenamorado por completo pero notaba algo extraño... Ella le lanzaba indirectas, como si aún siguiera sintiendo algo por él.
Esto le chocó bastante y tras mucho meditarlo decidió darle una nueva oportunidad. A la vez que la ayudaba a salir adelante, ya que ella estaba pasando por una mala racha debido a la difícil relación que mantenía con su pareja... Él nunca le negó su apoyo. Su hombro fue consuelo de sus lágrimas, sus manos sirvieron para empujarla hasta salir a flote... Esto hizo que ella se diera entonces cuenta de todo el daño que le había echo. Ahora demostraba sentirse realmente arrepentida y no sabía como reparar aquel agujero que ella misma creara.
Sin quererlo, él volía a enamorarse. Ahora la sentía más dentro de su ser. Todo el sufrimiento que su novio le causaba, era trasmitido a él. Derramó lágrimas por ella y a la vez sacó fuerzas para transmitirselas. La fuente de esas fuerzas de nuevo aquella misma esperanza, volver con ella.
Aquella esperanza se intensificó cuando dio un paso difícil, cuando ella le echó valor a la vida y aunque le costó porque lo quería pero logró dejarlo. Él ahora sí que vio el camino libre. Su principal interés ayudarla a superar el dolor que le suponía aquella ruptura. Estuvo día y noche a su lado sosteniendola con su mano para que no cayera.
Claro que no era esto un camino de rosas. Su novio intentaba volver con ella. Para ello mediante la extorsión intentaba sensibilizarla incluso hacerla sentir culpable por haberlo dejado. Ella mientras tanto se sentía culpable.
Él, su enamorado, al contrario del otro, quería igualmente volver con ella, pero no le insistía, ni quería agobiarla. Sabía que lo mejor era que se tomase su tiempo para pensar en uno y en otro y decidir con quien acabar volviendo.
Él no pretendía sentirse alguien más que este otro chaval, pero estaba muy seguro de que ella no querría volver a pasar por el infierno que pasó con su novio y que ya que prácticamente lo había olvidado, le diría que se olvidase también él de ella, que quería seguir su vida siendo feliz...
Él pasó unos días en Lebrija, a su regreso se encontraría con la sorpresa. La llamó para preguntar como estaba que ya estaba de vuelta de su viaje... Ella habló sobre lo incómoda que se sentía porque él estuviese enamorado de ella y le aconsejó que se fijase en otra chavala, que con ella iba a perder el tiempo. Luego se enteraría de que llevaba con su novio un tiempo juntos, habían vuelto.
Lo primero que sintió fue impotencia de haber sacrificado tanto, de haberse volcado y ayudado... Y todo para que al final todo aquello no sirviera de nada. Ya le daba igual volver o no, ahora miraba por él mismo y por tanto trabajo que quedó tirado por el camino. Por eso él comenzó a desconfiar del amor, ya no era romantico, ya no quería ilusiones y apenas nada le emocionaba...
Ahora ella era una amiga más. Vio que aquel amor que sentía era una pérdida de tiempo. Se prometió a él mismo que ya nunca la ayudaría cuando tuviera problemas con su novio, y si necesitaba ayuda para otra cosa se lo pensaría mucho.
Él ahora a pesar de esta vida que a raiz de esta historia se creara, era feliz. Simpático con los demás, estando el primero para ayudar a sus amigos, pero con ella... Siempre le quedaría ese inevitable rencor.
La historia parecía repetirse. Una noche le dijo que volvía a sentir algo x él. Pero él solo se riyó diciendome a sí mismo,"ya estamos otra vez con la misma historia de siempre". Efectivamente hasta hoy día ella ha pasado de él como habitualmente ha hecho durante temporadas y con ello se ha demostrado que no debe sentir mucho como decía. De todas formas esto dejó de preocuparle ya hacía algún tiempo.

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