" Por qué los cabrones ríen y los honrados padecen, por qué no puedo ser libre si no hago daño a nadie". Nach Scratch
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viernes, 29 de marzo de 2024

La vez que soñé con Jesucristo y lo que ocurrió después

 

Traslado de mente a la acuarela, la visión que tuve de Jesús en este sueño. Siempre de espaldas y ni siquiera le vi las manos.

Ante todo, quiero dejar claro que no gano ni pierdo nada con esta experiencia. Lo cuento tal cual sucedió y lo dejo a vuestra interpretación. Como es evidente, saqué mis propias conclusiones, las cuales ameritan una reflexión al final. También es evidente que algo como esto no se olvida y, como mínimo, llama la atención. Así recuerdo este sueño que tuve allá por 2015 o 2016 —el año sí que lo voy olvidando—, pero eso es lo menos relevante comparado con la naturaleza de un sueño como este. Así sucedió:

 

Estaba en un instituto. Nos agolpábamos frente a los tablones de anuncios. Habían publicado las notas finales. En un momento dado, me dirigí hacia las taquillas grises con un ligero toque azulado. Frente a ellas se erigía de espaldas un hombre de túnica blanca y cabello castaño claro, liso y a media melena. Lo reconocí como Jesús. Me quedé petrificado; además en un sitio tan mundano como un instituto. Sabía que se trataba de una aparición y me sentía dichoso porque entre tantos, me eligió. Le advertí que querían matarle; que su pueblo iba a entregarlo a la justicia romana y acabaría crucificado. Le rogaba para que se salvara y le prometí hacer todo cuanto estuviera en mi mano. Recuerdo que hasta le dije que le encontraría un abogado que lo defendiera en los juicios. Pero él, sin darse la vuelta, me contestó con parsimonia, aunque a la vez intuí en su voz aterciopelada cierto temor:

—Tú puedes salvarme. No dejes que me maten.

—¿¡Cómo¡? —le exclamé angustiado, pero no respondió. Al poco desapareció y desperté.

 

A la noche siguiente, como en un sueño lúcido, estaba en mi época de voluntario de Cruz Roja (que en verdad lo fui en su tiempo), en la antigua sede en el barrio cordobés de Lepanto. Era un edificio tan antiguo que se llamaba Cuartel de Alfonso XII porque se construyó por orden de dicho rey. En este sueño entraba al patio, bajaba una rampa hacia un sótano procurando volver a soñar con Jesucristo. Tenía la intención de que esta vez la aparecida sería la Virgen. Quedé con el mensaje escueto y esperaba que madre o hijo arrojaran algo más de luz. Pero quedó en una ilusión, puesto que ya no volví a tener este tipo de sueños y comprendí que evidentemente escapaban a mi voluntad.

A los pocos días, caminando por la calle y mientras le daba vueltas al mensaje que trató de transmitirme —ante la duda de si solo había sido un sueño—, agaché la cabeza y encontré en el suelo un anuncio de los que se pegan en las farolas para que cojas los números de teléfono, a la razón de Salvador. Pudiera ser casualidad, aunque no pude evitar cierta interpretación.

Con los años he ido comprendiendo qué quería decir. El Domingo de Resurrección del año pasado, el 9 de abril del 2023, me apeteció despedir la Semana Santa de la forma más solemne, la que va más con mi estilo, con mi percepción del cristianismo. En Córdoba es un lugar de interés las Ermitas y costumbre subir la montaña sobre las que se erigen. Muchos lo hacen por mero senderismo y yo como peregrinación. De hecho, hasta en lo que escribo suelo comparar el subir una montaña con la fuerza que hay que sacar día a día para afrontar ese camino que tan cuesta arriba se nos hace que es la vida misma; el triunfo que supone coronar la cima. A la entrada de la Ermita de Belén, una de las trece, me llamó la atención un cuadro que inmortalizaba la aparición de Jesús Nazareno al religioso Francisco de Santa Ana (aquí podéis conocer su historia más a fondo y, de paso, las Ermitas a través de la web de su asociación); y más la similitud del mensaje: «Francisco, de esta manera me tratan hoy los hombres». 

 

Mira que hay secretos, prodigios y curiosidades en las Ermitas de Córdoba y, de todo, esto fue lo que más me fascinó.

No hay más que ver este mundo, lo que fue y lo que sigue siendo. Entonces se entiende que Jesús llama a quienes pueden y saben escucharle porque pueden aportar algo, ese grano de arena, por mínimo que sea, para evitar la pasión y muerte metafórica a la que Cristo se refiere; que muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos. El concepto la metáfora lo tenemos en Mateo 25:36-40:

 

Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

 

Por cierto, en estos en los que se mezcla el cristianismo con su lado más oscuro; incluso se habla de terror cristiano (como género narrativo), lo cual tiene su origen en una moda de nuestro mundo real. Podemos intuir que los cristianos son los villanos. En este artículo sobre las declaraciones de un actor de Hollywood, que ni siquiera es cristiano, se explica mejor. Muchos actores reportan que, al confesar su fe cristiana o tan solo algunos de los valores, los crucifican; y nunca mejor dicho. Los cristianos no nos encondemos y, de hecho, esto viene en el Evangelio. Seríamos como el apóstol Pedro cuando negó por tres veces a su maestro (con la salvedad de que fue perdonado cuando se arrepintió). Jesús ya lo dijo. Así da testimonio en Mateo 10:33:

 

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 

Parece que se olvida que el cristianismo se sustenta en el bien, sin más; en el amor al prójimo; en amarnos los unos a los otros. También el islam que significa «paz». Aunque muchos no saben que los que no deben ser nombrados no les representan; dicho por autoridades religiosas islámicas. Nada que no se base en el amor, aunque se hagan llamar cristianos, musulmanes o judíos (las tres religiones abrahámicas. Desconozco las demás para referirme a ellas), no lo son. Además, lo vemos dentro de la propia Iglesia con los casos de abusos, entre un sinfín de barbaridades. Aunque ¡ojo!, nunca generalicemos. Hay de todo en la Viña del Señor, y nunca mejor dicho. Ese es el problema; esa es la metafórica pasión y muerte de Cristo o, como dijo y escribió al respecto Nietzsche, la muerte de Dios cuando lo desplazamos; cuando no queremos saber nada de ese fantasioso mago todopoderoso. No hay más que ver el mundo. Ojalá esa realidad fuera fantasía. ¿Hablaba de elegidos como Harry Potter? Nada más lejos de la realidad. De hecho, me remito a una escena del famoso mago de Gryffindor que, por graciosa es una de mis favoritas, en la que le dice a Hermione que se las trae a todas de calle (en verdad debido a la poción Filtro de Amor o más conocida como Amortentia) no tiene pudor en vanagloriarse porque es el elegido.

 


Ya lo he dicho muchas veces, pero nunca está más recordarlo —subrayarlo—: todos podemos hacer/obrar algo. Por ejemplo, algo tan cotidiano como puede ser encontrarte a tu amigo o amiga de bajón, en la cama, con las persianas echadas y la cabeza hundida en la almohada. Con estar a su lado, escuchar a esa persona si necesita desahogarse; y ya lo bordas si le obligas a salir de esa cama y a arreglarse para salir a tomar algo. Mientras pongo este ejemplo me estoy acordando de mi amiga que es un ser de luz. Y ya tienes el cielo ganao si te sacrificas: te desprendes de algo (no tiene por qué ser material) para dárselo a alguien que también lo necesita. Por ejemplo, sin tener que ofrecer algo material, cuando tú tienes tus problemas sacas una sonrisa para animar a otra persona.

Creo que con esto se ilustra bastante bien. Al menos para mí esto supone el cristianismo y por eso creo que el verdadero —más allá de las instituciones religiosas y su política, amén de otros intereses mundanos—, fue aquel de las catacumbas; tan primitivo, que lo predicaban los mismos discípulos de Jesús. Pero ya que ponía el ejemplo de Harry Potter, lo explico con otro para que veáis qué puede hacer un libro (varios en el caso de la saga y digo «libro» como si digo un tapete de crochet) por alguien; también en alusión a J.K. Rowling como autora. Antes de nada, evidentemente estoy al tanto de su polémica y si tengo que pronunciarme, me acojo a lo dicho más arriba: Jesús dijo que nos amásemos los unos a los otros sin discriminación ninguna.

La misma Rowling destinó buena parte de su patrimonio a la filantropía. Hasta entonces, le valió coronarse en los primeros puestos de Forbes. Ella, como cristiana de la Iglesia de Escocia, plasmó su fe en Harry Potter; sobre todo en Las reliquias de la muerte (si no lo habéis leído o visto las dos últimas pelis, ¡atención, spoiler!) en donde Harry se sacrifica para salvar al Mundo Mágico ante el ultimátum de Voldemort. Muere y después resucita. Además, cuando visita con Hermione la tumba de James y Lily en el Valle de Godric Hollow, aparece como epitafio: «El último enemigo que será derrotado es la muerte»; inspirado en Corintios 15:26.

El ejemplo que vengo a poner va más allá de las páginas. Podríamos llamarlo metaficción. Lo digo de memoria. No he encontrado la web en la que lo leí. Era un padre que le escribió a la autora para contarle que le leía La piedra filosofal a su hija en el hospital. No tenían muchos recursos para comprar los demás libros, pero solo con el primero de la saga, como si un alimento o medicina fuera, animó de tal manera a la niña que se recuperó. Rowling, en respuesta, junto con el envío de los siete libros, se emocionó porque nunca habría imaginado que la magia transcendiera a las letras —como un Patronus— para llegar a nuestro mundo muggle y ayudara a una pequeña a salir de una enfermedad de pronóstico considerable. Hay otra historia similar protagonizada por una niña con cáncer. Su madre contactó con Rowling para agradecerle que, aunque su pequeña emprendió ese viaje, gracias a los libros consiguió armarse de fuerza para afrontar lo que esa terrible enfermedad supone —y más para los niños—, así como lo más duro y, reitero, más para ellos, como es prepararse para recibir la muerte.

Creo que es suficiente. A eso me refiero. Sirvan estos ejemplos para mostraros la interpretación que le otorgué a este sueño. Y recordad: todos podéis hacer algo, por pequeño que sea; que el aleteo de una mariposa en Brasil puede ocasionar un tornado en Texas. 

domingo, 31 de diciembre de 2023

Hay que soportar sin dejar de avanzar. Así es como se gana

 

El Séneca humilde, estoico.



Esta es la manera de felicitaros el año que tiene este cordobés estoico, como Séneca. Este autodidacta no solo aprende leyendo o buceando por las profundidades de ese océano, esa biblioteca del S. XXI que es la red. Dentro de esta, ¿qué nos pueden enseñar algo en apariencia tan trivial como son las redes sociales? Claro que quitando espacios didácticos como el de la RAE, por citar a uno de esta naturaleza. ¿Qué nos puede enseñar una cuenta, profesional o no, esa persona? Me refiero a una escritora, en este caso.

Los que bien me conocéis ya sabéis que soy auxiliar de enfermería y sociosanitario. Los incautos nos llaman «limpiacacas». No sabrán que en nuestro trabajo el componente psicológico adquiere mayor peso que el técnico. Por poneros un ejemplo, es más importante saber cómo reaccionar cuando una persona con alzhéimer te da un manotazo que saber cómo cambiar un pañal. Aparte, la psicología me interesa a título personal. No es que me considere aquí Freud, pero por lo mucho o poco que sé no puedo evitar observar comportamientos peculiares.

Os cuento en relación con esta persona. Me apareció un tweet más de los que los algoritmos nos recomiendan. Me llamó la atención porque ella esperaba más interacción y se planteaba tirar la toalla. Yo también estoy empezando, sé lo que cuesta y no perdemos nada por ayudar en lo que podamos. Al menos quise escribirle por privado. Ni siquiera quería pronunciarme en público para no aprovecharme de su cobertura que, ¡ojo!, no tiene una comunidad pequeña. No me respondía y pensé que no había tenido tiempo. Tampoco esperaba ni las gracias, pero al menos saber si lo había leído. Viendo que twittea casi a cada hora, indagando un poco… no hay que ser Einstein para darse cuenta. Tiene una comunidad grande y aquí uno era un mindundi. La iba a dejar de seguir, pero al poco pensé: «eso es orgullo y hay que huir de pasiones negativas que ni me benefician y con toda probabilidad sí que me perjudican».

No he hablado con ella, le envié el privado y ya está, por lo que he aprendido de la observación. Aclaro que no tengo más interés en psicoanalizar a nadie que el didáctico; además, lo que digo es a mi parecer. Y lo que me pareció es que tiene unas expectativas altas. A la mínima que un tweet tiene menos interacción de la que esperaba, la asalta la conocida voz del impostor. Es comprensible que al emprender una carrera o cualquier proyecto con aspiraciones; te dejes el pellejo y no paras hasta que alcanzas la meta. Por otra parte, es sano huir de la voz del impostor que puede estar en nuestra o venir de esa persona tóxica que te dice «mejor no te dediques a esto. No es lo tuyo. No vas a conseguirlo». Siempre diré que la derrota la consigues de primeras cuando ni siquiera lo intentas. Pero un ánimo pasional, idealizado, puede ser incluso peor que la persona o la voz del impostor. Aunque, ¿y si esa voz del impostor es tu conciencia que, como el verdadero amigo, lejos de regalarte el oído te aconseja? Puedes marcarte un objetivo, puedes dejarte la piel; pero puedes conseguirlo o no. A eso se le llama ser realistas; poner los pies la tierra. Los que empezamos, conocemos la historia de Rowlling y el éxito de Harry Potter ya con la primera tirada; queremos que nos pase lo mismo. Y si a eso le sumamos esa filosofía tan propia de la antigua Roma: el poder y la gloria. Aquí entra Séneca que vino a enseñarnos que más que la ambición mejor comenzar desde la humildad.

¿Y qué relación guarda con ella? Subrayo que a mi parecer esta chica busca o se idealiza con fama; una comunidad que se cuentan por decenas de miles parece darle la razón. Esto marca una tendencia que podemos extrapolar a cualquier ámbito de la vida: tendemos a cuantificar en lugar de cualificar. Esto es a mi parecer; esta psicóloga lo explica a la perfección:

 


Y ahora vengo yo, lo que enlazo con los propósitos para el nuevo año, motivo por el que publicaré esto en Nochevieja (lo estoy escribiendo el día de la lotería; ya os digo que esto se parecen a los programas de la tele que ya están grabados). No soy quien para compararme ni con ella ni con nadie, sino que comento nuestras concepciones como autores que lejos estamos de consagrarnos, si es que llega ese día.

He tenido un año inolvidable. Esta mañana he enviado correo a la editorial para preguntar por el balance de ventas de En el nombre de Arcadia. Sigo sin tener ni estrellitas en Amazon, lo que da una idea, pero que oye, ¡no pasa nada! Hasta la fecha, respecto a La Navidad de los ambulantes, alguien compró el ebook, y en preventa; espero que le guste cuando lo lea. ¡Pero yo tan feliz! De hecho, aprovecho para hacer humor y mira, al menos me lo paso bien y si os puedo sacar alguna sonrisa, más en este mundo que eso sí que para echarse a llorar, mejor. Cuando termino un año, a veces hago balance y a veces no; no lo tomo como una regla; igual con los propósitos para el venidero. No lo veo como un antes (el año que termina) y un después. Simplemente sigo trabajando con lo tengo en mente. Hay que comprender que hay aspectos que muchos quieren mantener bajo control; sentir ese poder, pero es querer atrapar el humo. Ya me conocéis, por lo que sabéis que acudo a los ejemplos para ilustrar. Ya no me refiero a un autor que emprende una carrera, sino algo tan cotidiano como una tienda o un bar. En el primer caso, imaginad que abre la suya de moda con pretensiones de convertirse en un gigante de la categoría de Inditex porque le inspiró el que Amancio Ortega comenzara con la tienda de ropa de barrio de toda la vida. Más bien hay que quedarse con eso; empezar desde abajo, y abajo es donde mantenemos los pies en la tierra.

Todo el mundo sabe quién es el maestro King. De tarde en tarde cuenta una anécdota: estaba en un centro comercial para un evento sobre uno de sus libros. En una firma de Salem’s Lot, solo se le acercó un niño para preguntarle dónde vendían libros de nazis; y por entonces King ya no era un desconocido. ¿Sabéis por qué tantos como él llegaron a ser lo que son? En primer lugar, porque nunca dejaron de trabajar; con el mérito que conlleva cuando resistes los embistes de la vida; pero sobre todo porque desde el principio despertaron simpatía en la gente. Sois vosotros los que tenéis la potestad para decidir si alguien y su obra debe ser reconocida. Aquí otra anécdota que ocurrió hace unos días en Twitter. La hija de la gerente de la lencería Azahar en Cádiz pedía difusión para dar a conocer la tienda. Ya se planteaban el cierre y después muchos años. ¿Qué le cuesta a uno, aunque sea darle un RT? ¡Lo que son los algoritmos! A los pocos días reapareció con una foto de la tienda llena de gente y, por supuesto, dando las gracias.

A propósito de aquellos humildes, y recordando a personalidades del mundo de la cultura que nos han dejado como Concha Velasco o Agustín Ibarrola entre tantos. María Teresa Campos a quien le debo el que conociera la Nave del Misterio. En una emisión más de su magazine trajo a un invitado que hablaba sobre temas de misterio, lo que captó mi atención. Claro, Iker Jiménez. Habló de su programa en la SER. Dio la casualidad de que llevaba años escuchando la radio antes de dormir: el radioteatro de RNE me fascinaba o en la misma SER Hablar por Hablar. 20 años han pasado. Recuerdo que al poco, en la cama, con una pequeña radio de las de que le dabas a ruedecita del dial, escuché el primer programa que trataba sobre el restaurante Viandas de Sevilla. Francisco Ibáñez marchó sin el Princesa de Asturias, pero creo que nosotros le otorgamos el verdadero galardón; el que él quería y merecía. Y sin embargo nos dejó un regalo, más allá de su obra; su legado. Vimos en él lo que es dedicar toda una vida a lo que haces por amor a ello, sin esperar más reconocimiento que el que te llegue el chaval a que le firmes el librito. Si lo tratamos de «maestro», es por un motivo.

 

"Yo tengo aquí un certificado que dice: 'Francisco Ibáñez está vacunado contra la viruela', ese es el único certificado que vale". Maestro Ibáñez.

Enlazo esto para deciros que este 2023 ha sido memorable para mí. Me siento afortunado con mis 15 seguidores en el sitio de Facebook de Arcadia, mis 125 en Instagram, los 253 en Twitter o mis otros dos canales en YouTube como únicos suscriptores. Más que valorar cuántos me siguen, quiénes. Estoy pensando en José Manuel Morales Gajete. Y tanto que no necesita presentación, ¿verdad? Por reconocer uno de sus muchos méritos, cuando autores se pelean por publicar con Planeta, a él le ofrecieron desde el gigante editorial escribir Templarios. ¿O quién llega a ser colaborador de Cuarto Milenio? ¿Y que si también comenzó desde abajo? En una reciente entrevista nos contó que allá por 2013 ideó una visita guiada por los enclaves de Córdoba con leyenda. A la antigua usanza, fue a una copistería, imprimió unos carteles y los distribuyó. El que su primera inversión fuera de 7 €, cobra gran significancia. En el momento y lugar de la cita, no esperaba mucha afluencia, por lo que se llevó una sorpresa. A los asistentes les encantó y querían más. Invirtió su primera ganancia en publicidad, organizó otra ruta… y así nació Córdoba Misteriosa. Diez años después Rutas Misteriosas opera en toda España y no deja de crecer. Él, como CEO de la empresa, imaginad el volumen de trabajo y lo ocupado que lo mantiene.

Sería por 2015 cuando asistí a la primera ruta. José Manuel, aun siendo el director, no solo era un guía más, sino que charlaba con nosotros con la naturalidad como lo hacemos con unos amigos en la terraza de un bar. No os digo lo que significa para mí Rutas Misteriosas y su equipo. Asistí a una en septiembre, ya tenía En el nombre de Arcadia y desde mucho antes ya previsto hacerles entrega de un ejemplar. Gracias a la guía de esta ruta, el libro llegó a José Manuel. Al momento contactó conmigo para agradecérmelo. Yo no tenía más interés que compartir con una autoridad del mundo del misterio un libro que, aun siendo ficción, trata desde lo paranormal hasta la mitología y la propia historia. Por supuesto que también tiene muchísimo de Córdoba. Pero no voy a hablaros ahora del libro.

La otra noche —y ese día creo que se alienaron los astros— estaba en la cama, iba a escuchar un podcast de Noviembre Nocturno y recibo un correo suyo. Para que veáis su humildad, los que habéis visto a José Manuel Morales en medios y reconozcáis su fama, se disculpó por no haberse pronunciado antes. Ya cuando contactó en septiembre, fue un detalle que no esperaba; más con alguien de su talla; máxime cuando ha dedicado su tiempo a leer el libro. Menos esperaba que me diera su opinión y menos aún el que estuviera entre sus autores cordobeses favoritos. También me animaba a seguir escribiendo. Regalos como este son los que animan a seguir. Entenderéis que esta reseña vale mucho más que mil en Amazon. Más valor tiene recibirla a través de un medio privado cuando no pretendo hacer gala de cara a un público. ¡Dios me libre!

Continuando con los colaboradores de la Nave del Misterio, por redes comento en sus publicaciones. Lo que menos espero es que me respondan. Por eso os ponía el ejemplo de esta escritora. Ellos sí que tienen una cantidad de seguidores acorde con sus estatus. Un servidor comenta o le da a «me gusta» como uno más. Que me responda Clara Tahoces, o como el otro día, el gran Pablo Villarrubia, Javier Pérez Campos —con quien además quedé en reseñar Immaturi tan pronto como lo lea— y el coronel Pedro Baños, las gracias por esa cercanía se quedan cortas. Aquellos que, aun morando en el otro lado, nunca se marcharon. Paloma Navarrete. Teo Rodríguez a quien tanto le debo. Y los nombraría a todos: Javier Sierra y el maestro Enrique de Vicente, Aldo Linares o el marino Fernando García Echegoyen. Nosotros los vemos por la tele, como famosos que están a nuestro servicio, pero cuando nos vamos a dormir, nos lo vemos pasando noches en vela, trabajando.

Y ahora viene el capitán de la Nave. Qué apropiado el que hable aquí de sus reflexiones. Alguien se fijó en que se sienta en el otro lado del escritorio. Conociendo su campechanidad, al igual que su mujer, Carmen, le di un significado. Cuando vamos a una oficina el funcionario está sentado en la parte interna de la mesa y el ciudadano en su sitio. Parece que Iker, con el escritorio en apariencia al revés, se sienta en el lado del ciudadano porque se dirige al superior que es su audiencia; la tribu milenaria. Aparte de nuestra pasión por el mundo del misterio, por eso le seguimos y desde hace 20 años. Por entonces yo era de los que escuchaba en la madrugada, oculto bajo las sábanas, el mítico Milenio 3. Subió a YouTube el otro día el coronel Pedro Baños un vídeo en el que definen a Iker y Carmen fuera de cámara. Os recomiendo que lo veáis:

 


Siguiendo con el hilo, el programa de Milenio 3 del 4 de marzo de 2012, dedicado a Doñana —y aquí uno que tiene raíces en esa tierra—, participó en el chat. Cuando lo escuché imaginaos la ilusión que me hizo. Este mediodía busqué el podcast y recorté ese trocito: «Antonio desde Córdoba dice que en Lebrija vio unas luces en el cielo en forma de “v”». Cada miembro del equipo merece crédito; en este caso Carlos Largo.

 

Ahora al escucharlo matizo que eso lo contó una vecina de mi primo Patxi y fue su padre quien lo llegó a grabar en vídeo. Esto también viene a colación del balance del año; una respuesta de Iker a un tweet, concretamente. No la imprimí y la enmarqué porque no era plan, pero ganas no me faltaron. 

Lo conservo con el mismo valor que las cartas de los amigos de la infancia.

Para que os hagáis una idea, Iker es para mí lo que para él es Félix Rodríguez de la Fuente. Soy consciente de que este símil queda grande, sabiendo los milenarios lo que supone la memoria del gran Félix.

Y ya veis que no habré vendido muchos libros o no tendré reseñas en Amazon, pero ya os digo que la de José Manuel Morales valen por mil; que una respuesta de Iker, Javier Pérez Campos, Pablo Villarrubia o Clara Tahoces son regalos más que cuando era pequeño y me levantaba en la mañana de Reyes. Y claro que también tengo en mente a esos artífices que están, como se dice en el argot, "fuera de foco": Guillermo León, Diego Marañón o Paloma Cantalapiedra, entre toda la tripulación de la Nave. Que más que tener una comunidad, prefiero tener a mis amigos, a mi familia y autores que como yo también están empezando; a muchos de los cuáles como las escritoras N. Rogüel y M.K. Gaes, considero amigas y mejores personas. Si este ha sido el año en el que he publicado el primero de Arcadia y he conocido a autores, ha sido gracias a Ediciones Arcanas. Estoy deseando volver a trabajar con ellos una vez les pueda enviar el manuscrito del segundo. Y hablando de «fuera de foco», también ocurre en los libros; aquellos cuyos nombres solo aparecen en la página legal. Al equipo de la editorial los considero coautores. El libro que se publicó es muy distinto al manuscrito que les envié. Y por supuesto, que sea al menos por una vez, quiero mencionar a mi editora, Saray, también correctora y maquetadora. De la experiencia con Ediciones Arcanas y la Familia Arcana ya os contaré más pronto que tarde, con el detalle que merece.  

El año habrá valido la pena cuando has podido dar un paso más; porque el despertarse por la mañana es abrir ese regalo que supone un nuevo día. El mayor logro es tener salud, vivir en un país con una cierta estabilidad (sin las calamidades que vemos en las noticias), poder comer todos los días y dormir arropados y bajo un techo. Queremos ver qué hay más allá del horizonte y a la par ignoramos la flor a nuestros pies. Pero, para maestro de las frases, ese fue Tokien. Viene al caso para despedirnos esta que nos dejó en boca de Gandalf:

 

Eso desean los que viven estos tiempos.

Pero no nos toca a nosotros elegir qué tiempo vivir,

sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

 

Os vengo aquí con mi balance, pero eso no le resta importancia al vuestro. Vayan por delante mis mejores deseos para vosotros. Como nos dijo Iker en la mítica madrugada del 28 de junio de 2015, «Sin vosotros no hay nada». Llamadme loco si queréis, cuando pienso que cada uno venimos a este mundo por algo. El asunto está en identificar el qué; en saber qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Feliz año, amigos.