" Por qué los cabrones ríen y los honrados padecen, por qué no puedo ser libre si no hago daño a nadie". Nach Scratch

sábado, 3 de febrero de 2024

La presencia de Dios

 

La presencia de Dios: título que me inspiró esta acuarela. ¿Qué o quién me inspiró? De eso trata esta reflexión. Aprovecho para comentar que las motitas salieron por la baja calidad de este papel para acuarela.


Hace unos días mi madre compartió por el grupo de WhatsApp esta foto, este prodigio de la naturaleza que uno ve en tamaña imagen. Sí, la escena nos conmueve y más cuando nos consideramos amantes de los animales y de la naturaleza en general. ¿Pero tanto como para relacionarla con Dios?

El concepto que tengo de Dios se lo trasladé a la princesa Alanna, uno de mis personajes en En el nombre de Arcadia. Mientras lo escribía veía en mi mente:

La Creación de Adán. Miguel Ángel, circa 1511.


Mejor os muestro este primer fragmento. Ya sabéis que me gusta explicar con ejemplos.

 

Se tiende a humanizar a Dios, pero él no es un señor alto con túnica blanca y largas barbas a juego. Entraña esa energía a la que llamamos Luz Divina, la que está presente en los seres de luz, ya sean de los vivos o los desencarnados, y la que otorga de sabiduría a la naturaleza para que todo siga su curso y la vida sea posible en este mundo y en otros.

 

Ante todo, recalco que no pretendo promocionar nada con esta reflexión; solo ilustro con fragmentos. Dicho esto, aunque en la trilogía la premisa es el conocimiento, este concepto de Dios bien podría ser una segunda premisa tan o más importante. Hay mucho más, pero no os voy a abrumar con muchos fragmentos; o procuraré. Dios, la fe, la propia moral, tiene su propia trama y con muchísimo peso. Tan solo apunto que al final del primero de la trilogía, Mensajes de ultratumba, en un culto en el templo el sacerdote, Declan, pronuncia la homilía. Como la realidad me inspira, aparte de lo que leo o veo en un documental, como autor introduje el dilema que presentan no creyentes o creyentes también: por qué Dios permite que pasen cosas malas. Si en el fragmento anterior le trasladé esa respuesta a la princesa, aquí la plasmé en Declan. Sí, soy consciente de que nadie tenemos la verdad absoluta, pero como decimos, soñar es gratis, teorizar también.

Para responder a esta cuestión, primero hemos de saber quién o, mejor dicho, qué es Dios; o a qué llamamos como tal. A propósito de nombres, junto con figurarlo, supuso y sigue siendo hoy una baza para la humanidad. Esto también lo trato en la trilogía y también bebe de la realidad. Pongamos las tres religiones abrahámicas; sin desconsiderar las demás. En las tres: judaísmo, cristianismo e islam, se adora al mismo dios, pero, como tiene distinto nombre, distinta figuración, y cada religión sus matices, desde los anales de las religiones ya entraron en disputas. Y bueno, no voy a entrar en el tema religioso que daría para varias reflexiones. Casualmente anoche vi el documental en DMAX Historia secreta de los templarios y su protagonismo en las cruzadas; la Orden del Temple que terminó por algo tan sagrado como fue el Santo Oficio. Para muestra un botón, ¿verdad? Ya traté en dos entradas acerca de las religiones. Si queréis leerlas aquí tenéis una y aquí la otra. De hecho, en esta última encontraréis una sorpresita y avance del segundo de En el nombre de Arcadia.

Si Dios no es figurado, ¿qué es entonces? Os muestro otro fragmento y esta vez del wordbuilding. No digo que es brutal por ponerme flores, sino con naturalidad. Lo quise con nivel de detalle. La historia universal de este mundo ficticio comienza con el Big Bang, y el de nuestro universo, con nuestro planeta Tierra. Esta es la concepción que tengo de algo tan ligado a Dios como es el infinito; el alfa y la omega. Este es el primer capítulo de la historia universal en dicho wordbuilding:

 

Es difícil imaginar y ponerle límites a aquello que es infinito. El universo nunca tuvo una creación original ni nunca tendrá una destrucción definitiva. Es un ciclo de creación y destrucción. Podríamos decir que cuando el espacio y el tiempo acaba, vuelve a comenzar. Siempre ha existido una energía bajo una inteligencia; la cual el ser humano no puede comprender, que hace posible el movimiento de ese ciclo de creación y destrucción. Esa energía inteligente, sería llamada por los seres: «Dios». Podríamos decir que tras el fin de un universo que se destruye, cierra un ciclo para volver a comenzarlo con la creación de un nuevo universo.

Podemos partir desde el punto, en el que, tras comprimirse toda la materia y energía de uno de estos universos en el tamaño inferior a un átomo, las partículas chocaban entre sí, compartiendo tal cantidad de energía, que, en una fracción de segundo, ese punto se expandiría en medio de una gran explosión que sería llamada «Big Bang». Con la energía liberada, las partículas subatómicas chocarían entre sí; uniéndose y formando los átomos que darían lugar a la materia. Las partículas subatómicas libres; como los electrones, serían parte de la energía. La energía inteligente o Dios, habría creado un nuevo ciclo que daría lugar a un nuevo universo. En este universo, dispuso su sabiduría para hacer posible la creación de todo como las galaxias con sus constelaciones y sistemas estelares. En la galaxia de la Vía Láctea, en la constelación de Orión, creo la estrella llamada «Sol» y trece principales cuerpos celestes que orbitaban alrededor, ocho planetas y cinco planetas enanos. Uno de estos planetas era la Tierra, al que dotó de un satélite llamado «Luna».

Tanto la Tierra como la Luna se crearon a partir de la colisión de asteroides que llegaron a conformar estos dos cuerpos celestes rocosos, con masa suficiente para tener gravedad; de esta forma, la Tierra atrajo a la Luna, que al tener el satélite menos masa, orbitaría alrededor de su planeta.

Una vez, la Tierra se hubo enfriado después de que se crease como una bola de fuego, los gases, crearon la atmósfera y ésta hizo que se precipitase el agua; inundando las zonas deprimidas del terreno. La energía, mediante reacciones químicas, propició la creación de las moléculas que darían lugar a estructuras dotadas de vida. Estas partículas fueron evolucionando dentro del agua hasta formar otras más complejas que dieron paso a organismos unicelulares. De la unión de estas células se formaron otros organismos que dieron lugar a las primeras especies invertebradas. La energía continuó jugando su papel e hizo posible que continuaran evolucionando a vertebradas como peces, anfibios que salieron del agua, reptiles, aves y otras formas de vida que pasaron de algas unicelulares a vegetales acuáticos y terrestres.

Una de estas especies de animales, eran los mamíferos; que, de pequeños roedores, fueron evolucionando hasta convertirse en cuadrúpedos, y posteriormente, simios. A los simios, les dotó de inteligencia; algo que los diferenciaba del resto de los animales y les convertía en los protagonistas del planeta.

El ser humano pudo utilizar su raciocinio para crear herramientas que le ayudasen a sobrevivir, como las de caza para la provisión de alimento y pieles con las que podía confeccionar prendas que sirvieran de abrigo. Llegó a un punto, que llegaron a descubrir esta energía; la que hacía posible lo que ocurría en la naturaleza; como los truenos, la lluvia, el fuego, que las olas del mar se movieran de esa forma o que existiera la propia vida. Tanto fue así, que comenzaron a adorar a esa energía y creer que eran deidades las que hacían posible que ocurrieran estos fenómenos en la naturaleza.

 

Y a colación de los mundos y las historias que fabulamos: si los autores somos los creadores, si determinamos el destino de nuestros personajes (cuando estos no cobran vida y, en su libre albedrío, nos dominan a nosotros), ¿somos los dioses de nuestra propia ficción? 

Como dios de mi ficción, creé este mundo partiendo de esta teoría. Fue lo que supuse al dar una respuesta al concepto de infinito o, lo que es lo mismo, aquello que asociamos a Dios: el alfa y la omega. Y reíros si queréis porque para explicarlo mejor lo he dibujado con el Paint.


Esa era la concepción de Dios y lo que llamamos «creación» que tenía ya cuando empecé con el wordbuilding en diciembre de 2020. Si veis La que se avecina, parece broma la frase de Fermín Trujillo, pero así lo concibo, aunque sin considerarme agnóstico. Después llegaría a mi vida la obra de Allan Kardec, del que ya he hablado pero muy poco. Os recomiendo que leáis sus libros sobre el espiritismo, porque más que médiums y gente dándose la mano en una mesa redonda, encontraréis respuestas a problemas tan cotidianos como puede ser el aborto, el sentido de la vida o, mi favorito, que las sagradas escrituras (de cualquier religión y por eso lo escribo en minúscula) son metafóricas. Sentí reírme, aunque en fondo lo comprendo y siempre respeto, hace no mucho ante la noticia de científicos que buscaban en el mar Rojo evidencias de cuando se abrieron las aguas. Y la creación no tuvo lugar en seis días, por tanto, las mujeres no procedéis de una costilla de Adán. Se escribieron las Escrituras de manera metafórica para que aquellos a los que iban dirigidas las comprendieran. ¿Os imagináis hablándole a los cananeos del 2000 a.C. de átomos. el Bosón de Higgs o, y nunca mejor dicho, la Partícula de Dios? No comprendía que la veía surgió a partir de la célula; porque para empezar no se sabía lo que era una célula. Pero bien se podría comparar con el barro; cambiando las células por granos de arena impregnados en agua. Las sagradas escrituras no se leen, se interpretan. A propósito, estoy empezando algo que no sé si terminará por ser un relato o una novela corta. Está ambientado en el mundo de Arcadia y comienza con la creación de los Caballeros de la Orden Dorada que, os cuento, están inspirados en los templarios. Sabed o, mejor dicho, intuid los que habéis leído En el nombre de Arcadia, quiénes son en verdad Domine, Mater, el propio Sagrado Misterio de la Luz Divina, así como el Maldito Misterio de la Luz Oscura. El propio worbuilding para los personajes es el sagrado Scripturae, muy inspirado a su vez en las que conocemos. Sabiendo esto, entenderéis mejor que el fundador d la orden, el santo sacerdote, toma como lema una máxima de Cristo en Mt. 10:34-36:

 

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

 

 Ellos lo interpretaron como el llamamiento a una guerra santa. Así surgieron las propias cruzadas y en la actualidad también lo vemos, pero a la inversa. En este caso, apoyándome en este medio que es la escritura evidencio el peligro que conlleva una tergiversación. Sería interesante conocer vuestra interpretación.

Aquello que consideramos divino, algo propio de la mitología y la fantasía, puede ser más cotidiano —e incluso aceptado por la ciencia—, previa demostración mediante el método científico. Y viendo los avances de la ciencia, no andamos muy lejos. Volvamos a la historia antigua. Es curioso cuando comparamos y vemos si hemos cambiado mucho o poco. Los filósofos de la antigua Grecia creían que las tormentas se producían porque Zeus se enfadaba. Con el avance de la ciencia ya supimos que cargas negativas y cargas positivas se atraen. Ese intercambio/compensación de electrones lo vemos mediante el rayo. Aquí está mi teoría del concepto y, por tanto, existencia de Dios: observando la naturaleza con su sabiduría, ese orden, ese equilibrio. Por ilustrarlo con algunos de la infinidad de fenómenos naturales, conocemos más el espacio que nuestro propio cerebro. Tan solo bastan unos detalles. Quizá, como los antiguos griegos, a esas preguntas sin respuesta, al misterio, por desconocimiento se lo atribuyamos a Dios. Y hablando de atribución divina: el milagro. No me refiero a los milagros de Jesús o de los santos. Es mucho más cotidiano.

Con diez años contraje una septicemia. Con el tiempo caí en que el bicho, un meningococo o una legión, me entró por el oído y ahí empezó la infección; pues un compañero de clase me sopló en la oreja. Cosas de niños jugando en el recreo. Si hubiera caído en el momento, cuando los epidemiólogos buscaban como locos el origen, controlaron a mis contactos e incluso les dieron una pastilla que les hacía orinar oscuro. Como en una película.

Pero en lo más personal y profundo nunca olvidaré verme en esa cama de UCI con las enfermeras luchando; lo que es luchar. Verme lleno de cables, sondas, las gafas nasales, no sé cuántos goteros, el pitido del electrocardiograma y, lo que más me impresionó, un catéter desde el brazo hasta el corazón por el que inocularon una droga para que no se me parara. A mi familia viéndome a través de un cristal y sin podían entrar con bata, gorro, mascarilla y calzas. A la mañana siguiente, para que veamos lo que es la inocencia infantil, lloré, pero porque los días previos a esta enfermedad alquilé unas películas en el videoclub y quería seguir viéndolas en ese momento, pero no podía. Si me apenaba esa minucia, parece que vi, como mensaje, que mis compañeros de sala no corrían la misma suerte que yo: un niño tomaba un colacao por vía parental (recuerdo el líquido marrón pasando por vía y a la enfermera diciendo que era un colacao), una niña de unos tres o cuatro años que, como en las películas, trajeron de urgencia porque se moría. Cuando me pasaron a planta, al lado de Infecciosos estaba la Unidad de Oncología Infantil. Los niños sin pelo y aún felices cuando podían subir al solárium que también era una ludoteca. Aún hoy me abruma pensar que no iba a salir de aquello; los mismos médicos ya lo daban por hecho. De esto hace veinticinco años. Eso ocurrió en noviembre, además irónicamente por Halloween y los Santos, y en el verano de aquel 1999 falleció mi abuelo paterno; de hecho, me llamo Antonio por mi padre y por él. Mis padres decían que mi abuelo obró un milagro. Ni los mismos sanitarios se explicaban que hubiera sobrevivido. Pasé dos semanas ingresado por complicaciones a raíz de la afectación (tuve una artritis en un hombro, un cólico…), pero fui recuperándome y salí para contarlo. Precisamente, en esa cama de hospital era feliz dibujando (me compraron mis padres unos rotuladores y unos folios) y leyendo revistas. ¿Y sabéis una cosa? En mi casa somos clientes de una agencia de viajes que tiene su flota de autobuses. Este verano mi madre va a uno de los que organizan a la playa y el conductor la reconoce: «Usted es la madre de Antonio Lara, ¿no?». Increíble que se acordara de cuando nos recogían en la puerta del cole, hace unos veinticinco años. Me alegrará mucho verlo si coincido con él en uno de los viajes. Y más me alegro de que se hiciera conductor de autobús como su padre. Pues bien, era el que me sopló en la oreja. El mundo y la vida misma es un pañuelo.

¿Es esa inteligencia suprema a la que llamamos Dios, quien controla todo cuanto exista, el que decide quién vive o quién muere? A pesar de todo, vi a Dios en un detalle que, por simple, puede pasar desapercibido. Cuando me subieron de la UCI a planta me recibieron unos voluntarios con nariz de payaso que procuraban animar a los niños hospitalizados. Me ofrecieron una lista de pelis y elegí Anastasia. No entonces, sino con el tiempo valoré el que esos voluntarios dediquen sin interés su tiempo y su afán a los niños del hospital. No hay mucho que decir sobre esa obra. Si queremos imaginarnos, figurar a Dios, lo veremos en esos voluntarios; entre otros verdaderos ángeles. 

Cuando salí del hospital mis abuelos maternos, Curro y Concha, me regalaron el VHS de la peli que quería. Nótese el detalle: la foto la he tomado ahora para esta entrada del blog y en mi casa hace siglos que lanzamos el vídeo.



Al mes de recibir el alta, una vez me recuperé, escribí mi primer relato que, por cierto, una década después lo escribí de memoria. Podéis leerlo aquí. Este primer relato dio comienzo a mi carrera como autor (aunque me baila la memoria con las fechas. Creo que muy poco antes ya escribía en máquinas de escribir; la primera fue una Olivetti del año catapún y la segunda una azul casi de juguete). Veinticinco años ya… Hasta ahora que no le visto con perspectiva, o que le otorgo simbolismo a todo, si esta experiencia marcó un antes y un después, parece que valoré esa segunda oportunidad que me dio la vida y quise aprovecharla. Y ya que nos gusta esas coincidencias, aunque muchos me dicen que tanto estas como las casualidades no existen, justo el siglo XX y el milenio daba paso al nuevo. 

Aunque en menor grado, también, desde pequeño con arcilla o plastilina, le pego un poco a la escultura. Inmortalicé a esta dama de barro de Lebrija, en la azotea de la casa de mis abuelos maternos. El campanario que se ve al fondo pertenece a la Giraldilla de Lebrija.

Y para ir terminando voy a la imagen de mi perro abrazando a otro y por qué he visto a Dios en ello. Por una parte, volvemos a esa pregunta. ¿Si los animales no razonan y se guían por el instinto, ese instinto lo guía Dios? Según los espíritus a través del espiritismo de Kardec sí. Y también dicen que ser vivo tiene alma y se le otorga esa vida por un motivo. También responde a esa pregunta que, sobre todo, de niños nos hemos hecho: nuestras mascotas cuando emprenden ese viaje van a ese otro plano que conocemos como «Más Allá». Pero no voy a explayarme con este tema que da para muchísimo, y menos cuando quiero ir terminando. Por eso os recomiendo leer la obra de Kardec.

Por otra parte, cuando lo vi tuve la sensación de que esos dos perritos, como inspirados por Dios mediante su instinto, se dieron amor. Y he aquí el quid de la cuestión: esa vocecilla o esa imagen en nuestra mente que nos inspira, que nos da fuerza y sentido a lo que hacemos. Ojo, aunque soy consciente de que habrá una explicación científica; si no me faltaría decir que las tormentas las produce Zeus cuando se enfada. Es una teoría. Y ya que nos gustan los animales, ¿qué explicación le damos a esos perros que, muerto su amo, lo esperan hasta que al animal le llega su hora? No hay más que ver las esculturas en su memoria: el perro del cementerio de Fernán Núñez (Córdoba), el de Greyfriars en Edimburgo —aquemás se llamaba como el mío, «Bobby»—, Hachikō o Canelo, cuyo amo entró al Puerta del Mar de Cádiz y allí se mantuvo esperanzando en que saldría por esas puertas su compañero de vida; le esperaría para volver a casa. O Christian, el león que apenas vio a sus criadores después de un año, corrió —los recordó— a comérselos a lametazos y abrazarlos. Sin ir más lejos, nuestros perros que cuando estamos tristes o incluso enfermos, no se apartan de nuestro lado. ¿Por qué? Lo que sí tiene respuesta es que amamos a los animales porque nos sorprenden cuando vemos en ellos lo que echamos en falta en nosotros como humanos. Son los animales son pura inocencia, como los niños. De ahí la máxima de Mt .18, 1-5.10:

 

Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

 

Más que ese misterio de los perretes, hay algo que hizo que no me conformara con la foto y terminase por expresar esta acuarela. Fue la mirada de mi Boby lo que me atrajo. En esa mirada tan sentida, vi a Dios. El perro negro, altivo, como si lo consolara por algo, parece que le trasmite fortaleza y ese amor. Por favor, sería muy enriquecedor saber qué percibís vosotros en la acuarela; ¿por qué la titulé La presencia de Dios? El misterio ya me lo llevaría si descubrís el simbolismo que quise darle con el cielo o las tonalidades y claroscuros entre otros detalles en los propios animales.

Por último, quiero aclarar que no pretendo adoctrinar. Ya lo he comentado en más de una ocasión: tengo amigos no creyentes que son verdaderos santos. En lo que expreso, ya sea mediante la escritura o el arte, pretendo invitaros a la reflexión; a que formuléis vuestro propio juicio. Es la libertad de pensamiento, de creencias y de expresión los que nos enriquece a la humanidad. Como dice en el segundo de la trilogía el rey Éamon I de Arcadia: «Siempre proponer, nunca imponer».

Hasta pronto, amigos.

miércoles, 24 de enero de 2024

Historia de la Virgen de la Paz y Esperanza de Córdoba, hoy 24 de enero

 


 Lo primero, para no extender la entrada, si queréis saber por qué hoy se conmemora el Día de la Virgen de la Paz, en este artículo del periódico ABC lo explican.

Mi experiencia personal con la Reina de la Paz daría para otra entrada... y extensa. Sí comenzaré esta entrada diciendo que un año más, como marca la tradición desde 2009, hoy 24 de enero, Día de la Virgen de la Paz, he acudido a misa en su iglesia del convento franciscano del Santo Ángel; más conocida como "Capuchinos" (por cierto, da la casualidad de que hoy es el Día de San Francisco, aunque en lugar Asís que es el patrón de la orden franciscana, de Sales). 

Culto por el Día de la virgen de la Paz 2024.

Para los que no sois de Córdoba, dicha plaza la preside la escultura en piedra del Cristo de la Misericordia, más conocido como "Cristo de los Faroles". Hay una película dedicada que lleva el mismo nombre, cuya copla que se compuso para la misma, se adaptó a marcha procesional para el Señor de la Humildad y Paciencia, imagen cotitular a Ntra. Sra. de la Paz y Esperanza Coronada que procesiona el Miércoles Santo. He otra casualidad y es la coincidencia con el miércoles. 

El paso de Ntro. Padre Jesús de la Humildad y Paciencia haciendo entrada en Carrera Oficial en la Semana Santa de 2015.

El paso de Ntra. Sra. de la Paz y Esperanza recorriendo sus primeros metros en la estación de penitencia de 2023.


Como digo en el título, centra esta entrada la historia de la talla y por qué el imaginero Juan Martínez Cerrillo quiso que se consagrara bajo esta advocación (las imágenes no se nombran, sino que se consagran bajo una advocación).  La respuesta la tenemos en la propia biografía del imaginero; en el contexto histórico. 

Nació en Bujalance (Córdoba) en 1910 en una de las muchas familias humildes, como la mayoría de nosotros en nuestro tiempo. Muchas veces hablamos de esos talentos que podemos desarrollar hasta convertirlo en nuestro trabajo. El de Martínez Cerrillo era el arte; concretamente el dibujo, la escultura y al terminar sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios "Mateo Inurria" de la capital, el guadamecí. Pero su mayor interés lo encuentra en el dibujo y la escultura; algo muy ligado. No puedes esculpir si no sabes dibujar. De hecho, la escultura es dibujar/pintar en tres dimensiones. Desarrolla esta destreza hasta el punto de destacar en la imaginería el neoexpresionismo barroco; también la policromía (para los que no lo sepan, es pintar las esculturas).

Mientras realizaba el servicio militar en Sevilla, dedicaba su tiempo a visitar iglesias y empaparse del arte sacro. También los museos, por supuesto. Lo interesante o, lo inquietante por el contexto, es que estamos en torno a 1936. Solo tenemos como referencia que la edad a la que realizaría el servicio militar, entre 18 y 21 años, coincidió con ese capítulo trágico de nuestra historia. No he encontrado datos sobre la biografía del imaginero durante la guerra, tan solo que su carrera despegó en el 36 y, en 1939, recién finalizada la contienda, un grupo de excombatientes le encargaron una imagen mariana. Fue entonces cuando Martínez Cerrillo talló la virgen que nos ocupa. El 8 de septiembre de 1939, por cierto, en Córdoba festividad de la copatrona (la patrona de Córdoba es Santa Victoria), la Virgen de la Fuensanta, la imagen fue bendecida en la iglesia de San Andrés. Años más tarde, en 1947, el mismo imaginero tallaría para la iglesia de Santa Marina, y para reemplazar una talla anterior, la virgen de la Esperanza. Casualmente, después la Esperanza se trasladaría a la iglesia de San Andrés. Y ya que nos gustan las curiosidades, para la talla del cotitular de la Esperanza, Jesús de las Penas, Martínez Cerrillo lo talló en madera de pino de Soria. Pero, aún hay una leyenda que ha arraigado, en especial, en la Córdoba cofrade. Se cuenta que el imaginero tomó de modelos para las imágenes de la hermandad de la Esperanza a una gitana, primero para la virgen, y un gitano para el Señor de las Penas. Se concreta que fue en la plaza de la Corredera. Es por ello que a las imágenes son conocidas entres los cofrades como el Gitano y la Gitana. Como le veo simbolismo a todo, desde que lo supe lo consideré como un guiño hacia la fraternidad. Casi en nuestros días, ambas cofradías, la de la Paz y la de la Esperanza, se hermanaron. Y a propósito de la cofradía, os dejo dos marchas en honor a nuestra virgen. Seáis os creyentes o no, como arte u obra musical en sí, se aprecia. De hecho, aprovecho para poner ejemplo de amigos que no son creyentes pero muy cofrades; amén de grandes personas y respetuosas con esas otras confesiones. Aprovecho para incluir, o más bien para suscribir este gran proverbio, además, de nuestros tiempos: 

"A veces las personas más agradables están cubiertas de tatuajes y las peores van a la iglesia los domingos"





Sí, soy consciente de que estamos tratando un tema muy delicado y que las heridas de la división que ocasionó y motivó la Guerra Civil aún siguen abiertas. Os pido que lo estéis leyendo con toda objetividad y como parte de la historia. Pues bien, precisamente la propia guerra y esa división tuvo mucho que ver cuando finalizó la talla y quiso otorgarle la advocación de la paz, por el fin de la guerra, y la esperanza en esa paz que perdurase. Desde entonces en la historia de España hemos escrito otros capítulos trágicos, aunque también periodos de sosiego en mayor o menor medida. Pero gracias a Dios, ninguna otra guerra. Nos quejamos de una situación, de otra, con mayor o menor razón, pero no queramos vivir una guerra como las que vemos en las noticias y, aunque empatizamos con las víctimas, por otra parte parece cosa que no va mucho con nosotros; ocurre en otro lugar y lejos de aquí. Procuremos evitar ese pensamiento y no perder la empatía desde nuestros vecinos hasta un niño que pasa hambre en Nepal, por ejemplo. 

Ya habréis deducido el sentido que le doy a la entrada en este Día de la Virgen de la Paz. Y como reitero, nos complicamos demasiado la vida en asuntos que nos hacen más mal que bien; que al final consiguen más confrontación que fraternidad. Me acojo a algo que suena tan infantil como es desear la paz y que nos llevemos bien; que dejemos de complicarnos la vida. Por ejemplo, toda guerra o una trifulca familiar, comienza por las disputas de unos cuantos. Que dos no pelean si uno no quiere. Y que, como vemos en esta entrada, aparte de que nos interese la historia y más las leyendas, en ellas encontramos un mensaje. 

Conté en la entrada referente a las Tres Culturas que, precisamente al paso de la procesión de la Cofradía de la Paz por los Jardines de Colón, paró frente a la mezquita que allí hay. Un reportero de Paso a Paso, de Canal Sur Radio, entrevistó al imán de la mezquita. Dijo que lo que ya sabemos no lo contempla su religión; de hecho lo condena. Se me quedó grabado con el cierre que le puso a esa entrevista y más al paso de esta cofradía, que ya de por sí era un acto de fraternidad o un guiño entre ambas religiones, y las dos abrahámicas. Dijo: "Islam significa paz".



Ah, y lo más importante, feliz en vuestro día a las que os llamáis Paz. Y más valor merecéis aquellas que hacéis honor a vuestro nombre. Y también a los Franciscos de Sales.


domingo, 31 de diciembre de 2023

Hay que soportar sin dejar de avanzar. Así es como se gana

 

El Séneca humilde, estoico.



Esta es la manera de felicitaros el año que tiene este cordobés estoico, como Séneca. Este autodidacta no solo aprende leyendo o buceando por las profundidades de ese océano, esa biblioteca del S. XXI que es la red. Dentro de esta, ¿qué nos pueden enseñar algo en apariencia tan trivial como son las redes sociales? Claro que quitando espacios didácticos como el de la RAE, por citar a uno de esta naturaleza. ¿Qué nos puede enseñar una cuenta, profesional o no, esa persona? Me refiero a una escritora, en este caso.

Los que bien me conocéis ya sabéis que soy auxiliar de enfermería y sociosanitario. Los incautos nos llaman «limpiacacas». No sabrán que en nuestro trabajo el componente psicológico adquiere mayor peso que el técnico. Por poneros un ejemplo, es más importante saber cómo reaccionar cuando una persona con alzhéimer te da un manotazo que saber cómo cambiar un pañal. Aparte, la psicología me interesa a título personal. No es que me considere aquí Freud, pero por lo mucho o poco que sé no puedo evitar observar comportamientos peculiares.

Os cuento en relación con esta persona. Me apareció un tweet más de los que los algoritmos nos recomiendan. Me llamó la atención porque ella esperaba más interacción y se planteaba tirar la toalla. Yo también estoy empezando, sé lo que cuesta y no perdemos nada por ayudar en lo que podamos. Al menos quise escribirle por privado. Ni siquiera quería pronunciarme en público para no aprovecharme de su cobertura que, ¡ojo!, no tiene una comunidad pequeña. No me respondía y pensé que no había tenido tiempo. Tampoco esperaba ni las gracias, pero al menos saber si lo había leído. Viendo que twittea casi a cada hora, indagando un poco… no hay que ser Einstein para darse cuenta. Tiene una comunidad grande y aquí uno era un mindundi. La iba a dejar de seguir, pero al poco pensé: «eso es orgullo y hay que huir de pasiones negativas que ni me benefician y con toda probabilidad sí que me perjudican».

No he hablado con ella, le envié el privado y ya está, por lo que he aprendido de la observación. Aclaro que no tengo más interés en psicoanalizar a nadie que el didáctico; además, lo que digo es a mi parecer. Y lo que me pareció es que tiene unas expectativas altas. A la mínima que un tweet tiene menos interacción de la que esperaba, la asalta la conocida voz del impostor. Es comprensible que al emprender una carrera o cualquier proyecto con aspiraciones; te dejes el pellejo y no paras hasta que alcanzas la meta. Por otra parte, es sano huir de la voz del impostor que puede estar en nuestra o venir de esa persona tóxica que te dice «mejor no te dediques a esto. No es lo tuyo. No vas a conseguirlo». Siempre diré que la derrota la consigues de primeras cuando ni siquiera lo intentas. Pero un ánimo pasional, idealizado, puede ser incluso peor que la persona o la voz del impostor. Aunque, ¿y si esa voz del impostor es tu conciencia que, como el verdadero amigo, lejos de regalarte el oído te aconseja? Puedes marcarte un objetivo, puedes dejarte la piel; pero puedes conseguirlo o no. A eso se le llama ser realistas; poner los pies la tierra. Los que empezamos, conocemos la historia de Rowlling y el éxito de Harry Potter ya con la primera tirada; queremos que nos pase lo mismo. Y si a eso le sumamos esa filosofía tan propia de la antigua Roma: el poder y la gloria. Aquí entra Séneca que vino a enseñarnos que más que la ambición mejor comenzar desde la humildad.

¿Y qué relación guarda con ella? Subrayo que a mi parecer esta chica busca o se idealiza con fama; una comunidad que se cuentan por decenas de miles parece darle la razón. Esto marca una tendencia que podemos extrapolar a cualquier ámbito de la vida: tendemos a cuantificar en lugar de cualificar. Esto es a mi parecer; esta psicóloga lo explica a la perfección:

 


Y ahora vengo yo, lo que enlazo con los propósitos para el nuevo año, motivo por el que publicaré esto en Nochevieja (lo estoy escribiendo el día de la lotería; ya os digo que esto se parecen a los programas de la tele que ya están grabados). No soy quien para compararme ni con ella ni con nadie, sino que comento nuestras concepciones como autores que lejos estamos de consagrarnos, si es que llega ese día.

He tenido un año inolvidable. Esta mañana he enviado correo a la editorial para preguntar por el balance de ventas de En el nombre de Arcadia. Sigo sin tener ni estrellitas en Amazon, lo que da una idea, pero que oye, ¡no pasa nada! Hasta la fecha, respecto a La Navidad de los ambulantes, alguien compró el ebook, y en preventa; espero que le guste cuando lo lea. ¡Pero yo tan feliz! De hecho, aprovecho para hacer humor y mira, al menos me lo paso bien y si os puedo sacar alguna sonrisa, más en este mundo que eso sí que para echarse a llorar, mejor. Cuando termino un año, a veces hago balance y a veces no; no lo tomo como una regla; igual con los propósitos para el venidero. No lo veo como un antes (el año que termina) y un después. Simplemente sigo trabajando con lo tengo en mente. Hay que comprender que hay aspectos que muchos quieren mantener bajo control; sentir ese poder, pero es querer atrapar el humo. Ya me conocéis, por lo que sabéis que acudo a los ejemplos para ilustrar. Ya no me refiero a un autor que emprende una carrera, sino algo tan cotidiano como una tienda o un bar. En el primer caso, imaginad que abre la suya de moda con pretensiones de convertirse en un gigante de la categoría de Inditex porque le inspiró el que Amancio Ortega comenzara con la tienda de ropa de barrio de toda la vida. Más bien hay que quedarse con eso; empezar desde abajo, y abajo es donde mantenemos los pies en la tierra.

Todo el mundo sabe quién es el maestro King. De tarde en tarde cuenta una anécdota: estaba en un centro comercial para un evento sobre uno de sus libros. En una firma de Salem’s Lot, solo se le acercó un niño para preguntarle dónde vendían libros de nazis; y por entonces King ya no era un desconocido. ¿Sabéis por qué tantos como él llegaron a ser lo que son? En primer lugar, porque nunca dejaron de trabajar; con el mérito que conlleva cuando resistes los embistes de la vida; pero sobre todo porque desde el principio despertaron simpatía en la gente. Sois vosotros los que tenéis la potestad para decidir si alguien y su obra debe ser reconocida. Aquí otra anécdota que ocurrió hace unos días en Twitter. La hija de la gerente de la lencería Azahar en Cádiz pedía difusión para dar a conocer la tienda. Ya se planteaban el cierre y después muchos años. ¿Qué le cuesta a uno, aunque sea darle un RT? ¡Lo que son los algoritmos! A los pocos días reapareció con una foto de la tienda llena de gente y, por supuesto, dando las gracias.

A propósito de aquellos humildes, y recordando a personalidades del mundo de la cultura que nos han dejado como Concha Velasco o Agustín Ibarrola entre tantos. María Teresa Campos a quien le debo el que conociera la Nave del Misterio. En una emisión más de su magazine trajo a un invitado que hablaba sobre temas de misterio, lo que captó mi atención. Claro, Iker Jiménez. Habló de su programa en la SER. Dio la casualidad de que llevaba años escuchando la radio antes de dormir: el radioteatro de RNE me fascinaba o en la misma SER Hablar por Hablar. 20 años han pasado. Recuerdo que al poco, en la cama, con una pequeña radio de las de que le dabas a ruedecita del dial, escuché el primer programa que trataba sobre el restaurante Viandas de Sevilla. Francisco Ibáñez marchó sin el Princesa de Asturias, pero creo que nosotros le otorgamos el verdadero galardón; el que él quería y merecía. Y sin embargo nos dejó un regalo, más allá de su obra; su legado. Vimos en él lo que es dedicar toda una vida a lo que haces por amor a ello, sin esperar más reconocimiento que el que te llegue el chaval a que le firmes el librito. Si lo tratamos de «maestro», es por un motivo.

 

"Yo tengo aquí un certificado que dice: 'Francisco Ibáñez está vacunado contra la viruela', ese es el único certificado que vale". Maestro Ibáñez.

Enlazo esto para deciros que este 2023 ha sido memorable para mí. Me siento afortunado con mis 15 seguidores en el sitio de Facebook de Arcadia, mis 125 en Instagram, los 253 en Twitter o mis otros dos canales en YouTube como únicos suscriptores. Más que valorar cuántos me siguen, quiénes. Estoy pensando en José Manuel Morales Gajete. Y tanto que no necesita presentación, ¿verdad? Por reconocer uno de sus muchos méritos, cuando autores se pelean por publicar con Planeta, a él le ofrecieron desde el gigante editorial escribir Templarios. ¿O quién llega a ser colaborador de Cuarto Milenio? ¿Y que si también comenzó desde abajo? En una reciente entrevista nos contó que allá por 2013 ideó una visita guiada por los enclaves de Córdoba con leyenda. A la antigua usanza, fue a una copistería, imprimió unos carteles y los distribuyó. El que su primera inversión fuera de 7 €, cobra gran significancia. En el momento y lugar de la cita, no esperaba mucha afluencia, por lo que se llevó una sorpresa. A los asistentes les encantó y querían más. Invirtió su primera ganancia en publicidad, organizó otra ruta… y así nació Córdoba Misteriosa. Diez años después Rutas Misteriosas opera en toda España y no deja de crecer. Él, como CEO de la empresa, imaginad el volumen de trabajo y lo ocupado que lo mantiene.

Sería por 2015 cuando asistí a la primera ruta. José Manuel, aun siendo el director, no solo era un guía más, sino que charlaba con nosotros con la naturalidad como lo hacemos con unos amigos en la terraza de un bar. No os digo lo que significa para mí Rutas Misteriosas y su equipo. Asistí a una en septiembre, ya tenía En el nombre de Arcadia y desde mucho antes ya previsto hacerles entrega de un ejemplar. Gracias a la guía de esta ruta, el libro llegó a José Manuel. Al momento contactó conmigo para agradecérmelo. Yo no tenía más interés que compartir con una autoridad del mundo del misterio un libro que, aun siendo ficción, trata desde lo paranormal hasta la mitología y la propia historia. Por supuesto que también tiene muchísimo de Córdoba. Pero no voy a hablaros ahora del libro.

La otra noche —y ese día creo que se alienaron los astros— estaba en la cama, iba a escuchar un podcast de Noviembre Nocturno y recibo un correo suyo. Para que veáis su humildad, los que habéis visto a José Manuel Morales en medios y reconozcáis su fama, se disculpó por no haberse pronunciado antes. Ya cuando contactó en septiembre, fue un detalle que no esperaba; más con alguien de su talla; máxime cuando ha dedicado su tiempo a leer el libro. Menos esperaba que me diera su opinión y menos aún el que estuviera entre sus autores cordobeses favoritos. También me animaba a seguir escribiendo. Regalos como este son los que animan a seguir. Entenderéis que esta reseña vale mucho más que mil en Amazon. Más valor tiene recibirla a través de un medio privado cuando no pretendo hacer gala de cara a un público. ¡Dios me libre!

Continuando con los colaboradores de la Nave del Misterio, por redes comento en sus publicaciones. Lo que menos espero es que me respondan. Por eso os ponía el ejemplo de esta escritora. Ellos sí que tienen una cantidad de seguidores acorde con sus estatus. Un servidor comenta o le da a «me gusta» como uno más. Que me responda Clara Tahoces, o como el otro día, el gran Pablo Villarrubia, Javier Pérez Campos —con quien además quedé en reseñar Immaturi tan pronto como lo lea— y el coronel Pedro Baños, las gracias por esa cercanía se quedan cortas. Aquellos que, aun morando en el otro lado, nunca se marcharon. Paloma Navarrete. Teo Rodríguez a quien tanto le debo. Y los nombraría a todos: Javier Sierra y el maestro Enrique de Vicente, Aldo Linares o el marino Fernando García Echegoyen. Nosotros los vemos por la tele, como famosos que están a nuestro servicio, pero cuando nos vamos a dormir, nos lo vemos pasando noches en vela, trabajando.

Y ahora viene el capitán de la Nave. Qué apropiado el que hable aquí de sus reflexiones. Alguien se fijó en que se sienta en el otro lado del escritorio. Conociendo su campechanidad, al igual que su mujer, Carmen, le di un significado. Cuando vamos a una oficina el funcionario está sentado en la parte interna de la mesa y el ciudadano en su sitio. Parece que Iker, con el escritorio en apariencia al revés, se sienta en el lado del ciudadano porque se dirige al superior que es su audiencia; la tribu milenaria. Aparte de nuestra pasión por el mundo del misterio, por eso le seguimos y desde hace 20 años. Por entonces yo era de los que escuchaba en la madrugada, oculto bajo las sábanas, el mítico Milenio 3. Subió a YouTube el otro día el coronel Pedro Baños un vídeo en el que definen a Iker y Carmen fuera de cámara. Os recomiendo que lo veáis:

 


Siguiendo con el hilo, el programa de Milenio 3 del 4 de marzo de 2012, dedicado a Doñana —y aquí uno que tiene raíces en esa tierra—, participó en el chat. Cuando lo escuché imaginaos la ilusión que me hizo. Este mediodía busqué el podcast y recorté ese trocito: «Antonio desde Córdoba dice que en Lebrija vio unas luces en el cielo en forma de “v”». Cada miembro del equipo merece crédito; en este caso Carlos Largo.

 

Ahora al escucharlo matizo que eso lo contó una vecina de mi primo Patxi y fue su padre quien lo llegó a grabar en vídeo. Esto también viene a colación del balance del año; una respuesta de Iker a un tweet, concretamente. No la imprimí y la enmarqué porque no era plan, pero ganas no me faltaron. 

Lo conservo con el mismo valor que las cartas de los amigos de la infancia.

Para que os hagáis una idea, Iker es para mí lo que para él es Félix Rodríguez de la Fuente. Soy consciente de que este símil queda grande, sabiendo los milenarios lo que supone la memoria del gran Félix.

Y ya veis que no habré vendido muchos libros o no tendré reseñas en Amazon, pero ya os digo que la de José Manuel Morales valen por mil; que una respuesta de Iker, Javier Pérez Campos, Pablo Villarrubia o Clara Tahoces son regalos más que cuando era pequeño y me levantaba en la mañana de Reyes. Y claro que también tengo en mente a esos artífices que están, como se dice en el argot, "fuera de foco": Guillermo León, Diego Marañón o Paloma Cantalapiedra, entre toda la tripulación de la Nave. Que más que tener una comunidad, prefiero tener a mis amigos, a mi familia y autores que como yo también están empezando; a muchos de los cuáles como las escritoras N. Rogüel y M.K. Gaes, considero amigas y mejores personas. Si este ha sido el año en el que he publicado el primero de Arcadia y he conocido a autores, ha sido gracias a Ediciones Arcanas. Estoy deseando volver a trabajar con ellos una vez les pueda enviar el manuscrito del segundo. Y hablando de «fuera de foco», también ocurre en los libros; aquellos cuyos nombres solo aparecen en la página legal. Al equipo de la editorial los considero coautores. El libro que se publicó es muy distinto al manuscrito que les envié. Y por supuesto, que sea al menos por una vez, quiero mencionar a mi editora, Saray, también correctora y maquetadora. De la experiencia con Ediciones Arcanas y la Familia Arcana ya os contaré más pronto que tarde, con el detalle que merece.  

El año habrá valido la pena cuando has podido dar un paso más; porque el despertarse por la mañana es abrir ese regalo que supone un nuevo día. El mayor logro es tener salud, vivir en un país con una cierta estabilidad (sin las calamidades que vemos en las noticias), poder comer todos los días y dormir arropados y bajo un techo. Queremos ver qué hay más allá del horizonte y a la par ignoramos la flor a nuestros pies. Pero, para maestro de las frases, ese fue Tokien. Viene al caso para despedirnos esta que nos dejó en boca de Gandalf:

 

Eso desean los que viven estos tiempos.

Pero no nos toca a nosotros elegir qué tiempo vivir,

sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

 

Os vengo aquí con mi balance, pero eso no le resta importancia al vuestro. Vayan por delante mis mejores deseos para vosotros. Como nos dijo Iker en la mítica madrugada del 28 de junio de 2015, «Sin vosotros no hay nada». Llamadme loco si queréis, cuando pienso que cada uno venimos a este mundo por algo. El asunto está en identificar el qué; en saber qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Feliz año, amigos.