" Porqué los cabrones ríen y los honrados padecen, Porqué no puedo ser libre si no hago daño a nadie"

martes, 14 de diciembre de 2010

Autoestima

Hoy quiero hablaros de la autoestima. Algo que siempre considero crucial para mantener arriba el buen estado de ánimo. habrfeis escuchado muchas veces eso del amor propio y os abran dicho que " no te das a valer" eso es por falta de autoestima. Está bien que una persona sea humilde que no le guste ser más que nadie de hecho eso es lo correcto pero hay quien lo lleva algo má al límite. Piensa que por valorarse y reconocer sus virtudes, ya está haciendo algo malo. Es normal que a alguien que quiere reconocer sus méritos y virtudes, haya una vocecilla interior que le diga no debes hacerlo y por lo tanto siempre tienen algo que les bloquean. Ese bloqueo es lo que causa la falta de autoestima.
Esto suele estar relacionado con vivencias de la infancia o la adolescencia, por ejemplo una persona que ha tenido siempre sopbrepeso y la sociedad la marcó por ello pues por lo tanto esa persona ya sufrirá problemas de autoestima en el futuro.
tanto la adolescencia como la infancia, son etapas de la vida en las que empezamos a reconocer nuestros complejos e inferioridades y para superar esto necesitaremos la ayuda de los demás. Por ejemplo:
Una persona que no es guapa no puede superar ese complejo si alguien no le dice que no importa el que sea guapa o fea y le anime a no infravalorarse por su físico, de lo contrario esa persona vivirá para siempre acompañada con la triste amaragura que le provocará su complejo.
Parece ser un tópico que si no les gustamos a los demás no podemos gustarnos a nosotros mismos. ¿Y bien? ¿ Y por qué no? Ser autosuficientes para todo y no depender siempre de las opniones negativas y dañinas que a veces nos hacen los demás, es la clave.
Para terminar quiero contaros el cuento de "Las dos vasijas"
Un cargador de agua de la india tenía dos grandes vasijas que colgaban de ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera consciente de la situación se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas.
Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador:
"Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga."
El cargador de agua la miró compasivo y le pidio un favor:
"Cuando regresemos a casa del señor, quiero que te fijes en las flores hermosas que crecen por el camino"
Así lo hizo y, en efecto, eran muchas las flores que crecían junto al sendero. Al llegar a su destino el cargador le preguntó:
"¿Te has dado cuenta de que sólo hay flores en el lado del camino por donde tu pasas? Hace unos años sembré semillas de todas esas preciosas plantas que tu has visto y con las flores que tú riegas cada día, hago ofrendas a mi Dios. Si no fueses así como eres no podría venerar a mi Dios con flores tan bellas como las que recojo gracias a ti"

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