" Porqué los cabrones ríen y los honrados padecen, Porqué no puedo ser libre si no hago daño a nadie"

martes, 19 de abril de 2011

Algo que va mucho más allá de los sentimientos


Quiero dedicar esta entrada con motivo de las fechas semanasanteras en la que nos encontramos. En especial quiero dedicarlo a mi cofradía, la Estrella de Córdoba. Ayer Lunes Santo, fue el día en el que esta hermandad procesionó por la calles de Córdoba.
Antes de la salida, todos los mienbros de la banda así como demás hermanos: costaleros, nazarenos o demás hermanos que acompañaban a Nuestra Señora de la Estrella, esperábamos imapcientes, con ganas e ilusión ese momento en el que el primer varal del paso se asomara a la calle. A su barrio, la Huerta de la Reina.
Antes de comenzar a tocar el himno, se me vinieron a la cabeza muchos recuerdos. El día de mi comunió que había sido en aquella misma parroquia de San Fernando o aquella vez que tuve que dirigirme al público en el altar cuando hice la renovación del bautismo... Pensé que allí estaba bautizado frente a la Señora y que ella me había visto crecer. Quién diría que aquel bebé que fué bautizado frente a la virgen de la Estrella, veintidos años despué estaría acompañándola regalandole los sones musicales con la banda que lleva su mismo nombre.
También se me vino a la cabeza cómo acabé acompanándola tocando en su banda. Aquel día que entré en la sala de la hermandad donde en una mesa de madera estaban sentados rafa, Manolo, Mari Loli o Juani, dando una clase de Solfeo. Recordé aquel verano de 2006 donde nos dieron nuestra primera marcha para montar "Triunfal". veía cómo si fuera ayer aquellos primeros ensanyos en la azotea de la hermandad donde preparabamos dicha marcha para tocarla en nuestro primer y tímido concierto que dimos con motivo de los cultos de la virgen de la Estrella. Han pasado ya prácticamente cinco años desde mis comienzos en la banda y ahora me veía con un sueño echo realidad. Sueño que ha sido mi mayor fuente de motivación en mi caminar con la banda y ella ha sido también la que me ha dado fuerzas a seguir hacia delante cuando habían momentos difíciles.
Fue muy emocionante cuando al comenzar el himno dí mi primer golpe en el parche del tambor dedicado a ella. Una luz blanca intensa se reflejaba en la reluciente plata de su paso y el azul de sus sus bambalinas, imitaban el azul del cielo. Dentro de ese cielo, una brillante Estrella comenzaba a erradiar su luz, para iluminar a todo su barrio que allí se congregaban para darle la bienvenida a su patrona.
Habían muchas ganas contenidas de sacarla. la emoción no podía contenerse cuando sonaba la marcha "Al cielo vuestra Estrella". Pero no todas las estrellas están en el cielo, ya que esta bajó de este para quedarse aquí abajo. Quería estar sobre la Tierra para estar rodeada de su gente y para que viesemos de cerca el esplendor de una estrella.
Tiene esta estrella tanto poder que es capaz de atraer hacia ella multitud e corazones para resguardarlos con el calor de su pecho. No puedo explicaros con facilidad lo que se siente al tener el corazón pegado a tu virgen. Solo sé que unas lágrimas caen en ese momento por las mejillas y que sientes cómo el corazón te arde. Es ese calor del que hablo que nos da nuestra madre de la Estrella. Ella hace que pongamos todo nuestro empeño para que el instrumento suene mejor que nunca y regalarle en forma de notas musicales nuestra oración hacia ella y nuestro agradecimiento, agradecimiento que se debe simplemente por ser ella, la virgen de la Estrella.
Tras verla cómo se lucía señorial por las calles de Córdoba llegaba de nuevo a su barrio. De nuevo fluía los mismos sentimientos y sensaciones que a la salida. Veías a todo tu barrio que se había echado a la calle para ver por última vez hasta el año que viene a su señora. Personas que te había visto crecer y que te conocían y que tu conocías de toda la vida. Recuerdas todas las vivencias que has tenido en tu barrio a lo largo de la vida. Al verte que formas una parte importante de tu virgen, te sientes alguien muy especial en tu barrio. Ya no eres uno cualquiera de la Huerta de la Reina, eres aquel que tienes el honor de estar tocándole a la virgen de la Estrella.
cada aplauso del público hacía que el cansancio acumulado desapareciera y quisieras seguir tocandole hasta la eternidad. Estábamos llegando a su temploe pero no querías que aquello tan bonito acabase. Era como estar en su sueño y ser real a la vez. ves cómo toda la banba se entrega hasta el final dando todo de sí para su virgen. Y es en ese momento cuando más orgulloso te sientes de pertenecer a la Banda de Música de la Estrella. Piensas que tantos días de ensayo y tanto esfuerzo por hacerlo bien había merecido la pena. Habíamos preparado el mejor regalo que teníamos para ella y todo había salido a la perfección tal y como la señora de la Huerta de la Reina se merecía.
Cuando terminamos de tocar la última marcha, "Estrella Sublime" me santigué y le dí gracias por haber hecho tan especial un Lunes Santo más. Me sentí muy agradecido por todo lo que había disfrutado mientras la acompañaba tras su manto a los sones de mi tambor. Luego pensé que un año pasa pronto y que ya mismo estaríamos de nuevo en ese Lunes Santo de 2012 esperando dentro de la iglesia, a que de nuevo el primer varal saliese al exterior y que la luz de la tarde se posase sobre el dulce rostro de Nuestra Señora de la Estrella.
Gracias y enhorabuena a todas aquellas personas que con su esfuerzo y su labor hacen posible que cada Lunes Santo una estrella brille más que nunca.

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